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La valorización de los productos forestales no madereros posiciona a la yerba mate entre los principales activos de la bioeconomía brasileña. Actualmente, el sector ocupa el segundo lugar en el PIB entre estos productos, solo por detrás del açaí, lo que demuestra su potencial de expansión.
El avance tecnológico en el manejo, junto con herramientas como la calculadora de carbono desarrollada por Embrapa, permite medir con precisión el balance de emisiones y el stock de carbono en las propiedades. En análisis recientes realizados en el sur del país, los stocks variaron entre 150 y 184 toneladas de carbono por hectárea.
Este movimiento amplía la integración entre producción forestal, agricultura familiar e industria, creando un entorno favorable para inversiones en mecanización, procesamiento e infraestructura productiva.
La tendencia refuerza la necesidad de soluciones industriales robustas y eficientes para atender una cadena que crece orientada por la sostenibilidad, la trazabilidad y el aumento de la productividad.
Fuente: Embrapa Florestas / Seapi-RS / Emater-RS-Ascar